Los caballeros eran considerados nobles y comían de manera muy diferente a la de las clases bajas; disfrutaron de carne fresca, pescado de río, verduras frescas, fruta fresca y pan. Las comidas que se cocinaban también solían estar aromatizadas con diversas especias, como nuez moscada, alcaravea, pimienta, cardamomo y jengibre.